SOLO A LOS BEBÉS LES GUSTA QUE LES CAMBIEN: ¿Qué hacemos ante tanto cambio?
¡Esto ya no es una crisis¡ Las crisis pasan y las cosas vuelven a la normalidad. Ahora casi todos pensamos que seguramente nunca nada volverá a ser como antes. Pronto descubriremos que se trata de un nuevo fenómeno que todavía no tiene nombre. Podemos inventarnos uno: a lo que está pasando lo podemos llamar “transformación acelerada”. Transformación porque obliga a formar nuevos modelos de negocio, nuevos sectores, nuevos roles de los agentes reguladores, nuevas normas, nuevos paradigmas y nuevos valores. Y acelerada, porque no es una sola, sino que, después de está seguramente vendrá enseguida otra, y después otra y cada vez vendrán más rápidas.
Esto no es en sí mismo ni una buena ni una mala noticia: solo es un dato. Habrá quien aproveche las oportunidades que esto le ofrece y habrá quien considere que su época ha terminado. Todo dependerá de nuestra actitud frente al cambio. Oponerse al mismo es tan idiota como enfadarse con las nubes cuando llueve. Resulta mucho más práctico disfrutar de la lluvia.
Hay una dimensión, un concepto clave para ello: la flexibilidad. Es lo contrario de rigidez. La rigidez a veces la llamamos rigor, fortaleza, poder, dimensión, etc. Y es cierto cuando el entorno es estable. Pero cuando hay tormenta como ahora, es pura debilidad.
Vamos a necesitar mucha flexibilidad para enfrentarnos al futuro. Flexibilidad personal, flexibilidad social, flexibilidad de las organizaciones y flexibilidad de los sistemas. La flexibilidad se va a poner de moda. Vamos a tener que descubrir como flexibilizarlo todo porque será la única manera de mantenerlo mínimamente estable. Lo que no sea flexible puede que resista a alguna de estas “Transformaciones”, pero no resistirá la siguiente.
Las personas que han pasado por procesos de rehabilitación traumatológica saben que lograr flexibilidad en miembros que se han rigidificado por las escayolas resulta muy doloroso. Estamos viviendo algunos de estos dolores a nivel social y económico. Pero todavía necesitamos mucha “rehabilitación”.
José Manuel Gil
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